MONTERREY, México — Doce años han pasado desde aquel 29 de junio de 2014, cuando un silbido de Pedro Proença cambió el destino de México en el Mundial de Brasil. El penal sancionado a favor de Países Bajos, en tiempo de reposición, rompió el corazón de millones de aficionados mexicanos y dio origen a la frase que se volvió viral: “No era penal”. Hoy, la Oranje vuelve a pisar suelo mexicano para un partido amistoso ante Marruecos, y lo hace con la esperanza de que el recibimiento sea tan cálido como el clima de Monterrey.
El zaguero Virgil van Dijk, capitán de la selección neerlandesa, se mostró optimista en la conferencia de prensa del domingo. “Estoy al tanto de la historia, pero espero una gran bienvenida, un gran ambiente, aunque quizás estoy equivocado”, declaró el defensa central. Van Dijk, quien era un joven promesa en 2014 y aún no debutaba en la selección mayor, admitió que conoce la polémica pero que hasta ahora la recepción del público mexicano ha sido excepcional. “Creo que vas a ver mucho anaranjado mañana, hemos tenido una gran bienvenida en México”, añadió, refutando las afirmaciones de un periodista local que aseguraba que las críticas habían arreciado en redes sociales los días previos al encuentro.
El partido, programado para el lunes en el Estadio BBVA de Monterrey, servirá como preparación para ambas selecciones de cara a la Copa del Mundo de 2026, que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá. México, dirigido por el entrenador argentino Diego Cocca, buscará redimirse de su eliminación temprana en Qatar 2022, donde no superó la fase de grupos. Países Bajos, por su parte, llega con la moral alta tras alcanzar los cuartos de final en aquel torneo, donde cayeron ante Argentina en una tanda de penales igualmente polémica.
El fantasma de Fortaleza
El 29 de junio de 2014, el mundo del fútbol fue testigo de uno de los momentos más controvertidos en la historia de los Mundiales. México, dirigido por Miguel Herrera, había tenido una actuación destacada en fase de grupos: venció a Camerún, empató sin goles ante Brasil en una noche mágica en la que Guillermo Ochoa detuvo todos los disparos del anfitrión, y derrotó a Croacia para clasificarse a octavos. El rival era Holanda, una de las selecciones más fuertes del torneo, liderada por Arjen Robben, Robin van Persie y Wesley Sneijder.
El partido en el Estadio Castelão de Fortaleza se mantuvo igualado. México se adelantó con un gol de Giovani dos Santos, pero Holanda empató por conducto de Wesley Sneijder. El tiempo reglamentario terminó 1-1, y cuando todo parecía indicar que se jugaría tiempo extra, ocurrió la jugada que marcaría a toda una generación. Arjen Robben recibió un balón dentro del área mexicana, controló, y al sentir el roce (o la falta de él) de Rafael Márquez, se dejó caer. El árbitro portugués Pedro Proença señaló el punto penal sin dudarlo. Klaas-Jan Huntelaar convirtió desde los once pasos y sentenció la eliminación mexicana.
Las réplicas en cámara lenta mostraron que Márquez había plantado su pie firme en el césped y que el contacto, si lo hubo, fue mínimo. La indignación se desbordó en México y en todo el mundo hispanohablante. La frase “No era penal” se convirtió en un hashtag viral y en un símbolo de la injusticia percibida. La aerolínea holandesa KLM publicó un tuit con un “¡Adiós amigos!” en tono de burla, lo que generó una reacción inmediata del actor mexicano Gael García Bernal, quien afirmó que nunca más volaría con esa empresa. La polémica incluso llegó a instancias diplomáticas, con el entonces canciller mexicano, José Antonio Meade, calificando la acción de “lamentable”.
La evolución de la rivalidad
Desde aquel partido, México ha mantenido una relación ambivalente con Países Bajos. Por un lado, el resentimiento persiste en los sectores más apasionados de la afición. Por otro, el fútbol neerlandés es admirado por su escuela técnica y su tradición ofensiva. Muchos mexicanos reconocen el talento de jugadores como Robben, Van Persie o el propio Van Dijk. Sin embargo, el penal de 2014 sigue siendo una herida abierta.
En la conferencia de prensa del domingo, el ambiente fue cordial, pero con un dejo de tensión. Los periodistas mexicanos no dejaron pasar la oportunidad de preguntar sobre el incidente. Van Dijk, con la diplomacia de un capitán experimentado, respondió con diplomacia: “Creo que vas a ver mucho anaranjado mañana… la información que tengo es diferente a la suya”. Por su parte, el entrenador Ronald Koeman fue más directo: “Sabemos que traemos muchos aficionados, el autobús naranja, que llega a todos los sitios, trae mucha gente. Nos respalda mucha gente, seguramente muchos llevarán algo naranja en el campo”.
La FIFA reportó que más de 20 mil aficionados neerlandeses viajarían desde Estados Unidos, especialmente desde Kansas City, donde el equipo tiene su base de entrenamiento. La presencia de la “marea naranja” en el estadio de Monterrey será una muestra del poder de convocatoria de la Oranje, que incluso en el exilio tiene una legión de seguidores leales.
Contexto actual y proyección mundialista
Para México, el partido ante Países Bajos es una prueba importante de cara al Mundial 2026, del que es coanfitrión junto a Estados Unidos y Canadá. La selección mexicana ha tenido un ciclo irregular, con cambios de entrenador y resultados inconsistentes. Tras la eliminación en fase de grupos de Qatar 2022, el equipo busca recuperar la confianza y encontrar un estilo de juego definido. Cocca ha apostado por una mezcla de juventud y experiencia, con jugadores como Hirving Lozano, Raúl Jiménez y Edson Álvarez como pilares.
Países Bajos, por su parte, llega con la solidez defensiva que le ha caracterizado bajo la dirección de Koeman. La selección neerlandesa cuenta con una generación talentosa encabezada por Van Dijk, Frenkie de Jong, Memphis Depay y Cody Gakpo. El objetivo es pelear por el título en 2026, una aspiración que se ha visto fortalecida por su desempeño en la Eurocopa 2024, donde alcanzaron las semifinales. El partido amistoso en Monterrey servirá para afinar detalles tácticos y probar variantes ante un rival sudamericano-estilo (México compite en la Concacaf pero su fútbol tiene influencias sudamericanas).
El encuentro también es significativo para Monterrey, una ciudad que respira fútbol. El Estadio BBVA, casa del Club de Fútbol Monterrey, será el escenario de este choque entre dos selecciones con historia mundialista. La expectativa es alta, y las entradas se agotaron en pocas horas, lo que demuestra el interés que genera tanto la Oranje como el Tri.
La memoria emotiva del “No era penal”
Para los aficionados mexicanos de cierta edad, el recuerdo de aquel penal es indeleble. No solo por la eliminación, sino por la forma en que ocurrió: en los últimos minutos, con una decisión arbitral que pareció favorable al equipo europeo, y con un jugador (Robben) que tenía fama de buscar penales. La frustración se acumuló durante años, especialmente porque México había tenido un rendimiento muy por encima de lo esperado en esa Copa del Mundo. La generación de Ochoa, Márquez, Herrera y Dos Santos merecía, según muchos, llegar más lejos.
Sin embargo, el tiempo ha pasado y las heridas cicatrizan. El hashtag NoEraPenal ha perdido fuerza en las tendencias de Twitter, y muchos aficionados han optado por el perdón deportivo. El mismo Gael García Bernal, que años atrás criticó a KLM, ha moderado su discurso. La visita de Países Bajos ofrece una oportunidad para cerrar el ciclo, para recordar el pasado sin rencor y para concentrarse en el presente futbolístico.
Van Dijk, consciente de la historia, quiso dejar claro que el equipo neerlandés viene a jugar al fútbol y a respetar al público mexicano. “Sabemos lo que significa el fútbol aquí, la pasión de la gente. Estamos agradecidos por la bienvenida y esperamos un gran partido”, dijo. Koeman, por su parte, evitó la polémica y se centró en lo deportivo: “México es un equipo difícil, con mucha velocidad y buen manejo de balón. Será un buen test para nosotros”.
El lunes, cuando el balón comience a rodar en Monterrey, el pasado quedará atrás. El presente es un partido amistoso, pero con la carga emocional que solo el fútbol puede generar. Quizás, como dijo Van Dijk, el ambiente será naranja y festivo. O quizás el “No era penal” resonará desde las gradas, recordando que el fútbol también es memoria. Pero al final, lo que importa es que dos selecciones con historia se enfrentan en un país apasionado, y eso, para cualquier amante del deporte, es un espectáculo que merece ser vivido.
México y Países Bajos se han enfrentado en siete ocasiones anteriores, con saldo de cuatro victorias neerlandesas, dos empates y una victoria mexicana. Ese único triunfo del Tri fue en un amistoso en 1998, por 1-0. En Mundiales, el balance es de dos victorias de Países Bajos (en 1998 y 2014) y un empate (en 2006). La historia pesa, pero el fútbol siempre da revanchas. Este lunes, en Monterrey, habrá una oportunidad para escribir un nuevo capítulo, sin olvidar el pasado, pero mirando hacia adelante.
Source: Proceso News